Esta prueba no es un diagnóstico médico. Ayuda a llamar la atención sobre las características de la percepción, la comunicación, los hábitos y la sensibilidad sensorial. El resultado obtenido no confirma ni excluye el autismo.
La prueba fue creada como un autoexamen tranquilo para adultos. Puede ayudar a notar cuán familiar le son las dificultades con las señales no verbales, la fatiga social, la necesidad de previsibilidad, la inmersión profunda en intereses, los patrones repetitivos de autorregulación y la sensibilidad a los sonidos, la luz o el tacto.
Evalúe no un solo día, sino su experiencia habitual a lo largo del tiempo, incluyendo lo que pudo haber sido notable desde la infancia. Si alguna formulación resuena, es útil pensar en qué situaciones se manifiesta y cuán fuertemente afecta el trabajo, el descanso, las relaciones y la vida cotidiana.








