Esta prueba no diagnostica y no intenta declarar a nadie como "bueno" o "malo". Simplemente observa con suave ironía cómo soportas los hábitos, errores, ruidos, multitudes y los intentos interminables de las personas por ser humanas.
Responde intuitivamente: aquí lo importante no es la corrección, sino el reconocimiento. Como resultado, verás cuán dispuesta estás a confiar en los demás, cómo te sientes respecto a las debilidades ajenas y dónde para ti se encuentra el límite cómodo entre la comunicación y el deseo de cerrar la puerta, silenciar el sonido y estar en silencio.








